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Durante los primeros días hay que ser muy cuidadosos
con la imagen que cada uno proyecta, pero no sólo es eso importante.
Si empiezas a trabajar en una empresa de telecomunicaciones o si tienes
tu propio computador, ten mucho cuidado con lo que haces. Sin saberlo
puedes estar jugándote tu puesto.
En busca de mejorar la productividad y prevenir usos dudosos del e-mail
o Internet, muchas empresas controlan hoy las máquinas de sus
empleados. A continuación te mostramos algunas de las técnicas
que se emplean en las empresas para controlar el buen modo de los empleados.
Ocio
versus productividad
Utilizar el correo electrónico abusivamente o descargarte ficheros
desde internet pueden levantar sospechas sobre ti que no te convendrían
en absoluto. Modera su uso porque, de lo contrario, puedes echar por
tierra aquello por lo que luchaste tan duramente.
Como toda herramienta que se incorpora a una compañía,
Internet, el correo electrónico o los programas de mensajería
instantánea, como el ICQ, requieren una etapa de educación
previa. El problema más notorio que trae aparejado el uso deficiente
de estos recursos es el aumento de los costos fijos. Otra de las consecuencias
ocultas y no menos graves es la disminución en la productividad.
En algunos países estos efectos ya comienzan a ser medidos.
Un estudio realizado por la empresa Pro Active Internacional en 15
países europeos reveló que 23% del tiempo de conexión
a Internet en el trabajo se dedica a fines privados, en detrimento
que las tareas habituales que los empleados deberían estar
realizando.
Un empleado que pierde una hora de navegación en Internet para
revisar sus cuentas de correo electrónico, tiene un costo promedio
para la empresa que ronda los 10 Euros. Ni se te ocurra ocupar el
ancho de banda de su empresa mientras bajas archivos de música
en formato MP3, pasear por sitios cargados con imágenes pornográficas
o bajar e instalar programas poco recomendables en el computador de
la oficina. |
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El uso incorrecto
del e-mail, por ejemplo, además de colaborar con la saturación
del ancho de banda de los enlaces digitales de la empresa puede resultar
perjudicial también para su imagen corporativa. "Cuando un
empleado envía un email, después del arroba (@) normalmente
sigue el nombre de la empresa (elempleado@laempresa.com, por ejemplo)
-grafica González Litardo-. Es como un papel con membrete: no puede
usarse para mandar chistes racistas o pornográficos o incluso cadenas
de ayuda, a desconocidos".
Tu
jefe está observándote
Para evitar este tipo de inconvenientes, algunas empresas de software
diseñaron soluciones que trabajan desde ángulos diferentes.
Hay programas que niegan el acceso a sitios a partir del filtrado de palabras,
mientras que otros generan una lista con el tiempo que una persona pasa
en una dirección de la web. Otras aplicaciones analizan las direcciones
de e-mail con las que una persona mantiene relaciones más asiduas.
De este modo, al sentirse observados, gran cantidad de empleados dedica
menos tiempo laboral para sus cuestiones personales.
Al momento de tomar medidas al respecto, pueden elegirse caminos diversos:
desde controlar al empleado sin decirle nada, controlarlo y enfrentarse
con él por no cumplir con las reglas del trabajo, o simplemente
controlarlo y poner en sus manos -o en una cartelera- los resultados del
control. Según el Dr. Miguel Sedoff, las cuestiones preventivas
son más recomendables que las punitivas, ya que no causan un enfrentamiento
con el empleado.
El costo de este tipo de software oscila entre 100 Euros y 3000 Euros
según la empresa que lo diseña y la cantidad de máquinas
sobre las que se realizará el trabajo de auditoría. Otras
firmas, sin embargo, no venden su software sino que lo utilizan para poder
brindar el servicio en forma externa. Muchas de ellas, como Service Bureau
Intetel, nacieron como auditoras y control de la información de
la actividad telefónica.
Otras compañías
prefieren, en cambio, tomar medidas drásticas para que sirvan como
ejemplo. Entre ellas, Xerox de los Estados Unidos, que despidió
a 40 empleados por no respetar la política de la empresa en el
uso de Internet. Lo mismo hizo el New York Times con 20 trabajadores por
enviar a través del correo electrónico mensajes inapropiados
y con contenido ofensivo.
¿Debería estar trabajando?
Una encuesta de la firma SurfControl descubrió que al 66% de los
ejecutivos top están interesados en conocer cuánto pierden
en productividad cuando los empleados pierden su tiempo en Internet con
fines no laborales durante el horario de trabajo, y que el 59% considera
intolerable esta situación.
Consciente de la debilidad de algunos empleados, un sitio de la web decidió
aprovecharla. Su nombre es www.ishouldbeworking.com (debería estar
trabajando). Quien entra puede encontrar una variada oferta para perder
el tiempo (juegos, bromas, sorteos, etc.) y cuenta con un recurso indispensable
para situaciones de riesgo: el "panic button" (botón
de pánico), que consiste en un link que conduce a un sitio de negocios
y que puede engañar la vigilancia del jefe. La invitación
reza: "Probablemente deberías estar haciendo alguna otra cosa.
Pero ya que estás acá, ¡disfrútalo! Por favor,
utilice el navegador lateral para perder su tiempo de manera efectiva."
"Pero todos los empleados con acceso a Internet en la oficina navegan,
aún mínimamente, por cuestiones personales -asegura Steve
Purdham, presidente de SurfControl-. Puede ser que comiencen surfeando
por sitios relacionados con el trabajo, pero a medida que saltan de un
link a otro por las páginas web, terminan en lugares que tienen
más relación con sus intereses personales que laborales
-sostiene-. La mayor parte de la gente no pierde su tiempo intencionalmente
-afirma Purdham-, pero Internet es absorbente. El problema no es si los
empleados utilizan la red para cuestiones personales, porque la respuesta
será "sí". La pregunta es: ¿hasta qué
límite es aceptable este uso?"
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